Actualización del 05/09: OpenAI ha completado el stack publicitario y ha ampliado la disponibilidad. El 4 de septiembre anunció ocho cambios de golpe: ChatGPT Ads ya está activo en Europa, India, Oriente Medio y el norte de África; las audiencias personalizadas se pueden editar sin rehacerlas, admiten identificadores mezclados, aceptan el Google Advertising ID de Android y pasan de los 5 millones de miembros; el píxel y la Conversions API aceptan más campos hasheados (teléfono, nombre, región y código postal); el Ads Manager reporta impresiones y clics tarjeta a tarjeta dentro de los carruseles (impresiones que, avisa OpenAI, no son las facturables); las campañas con presupuesto total reparten el gasto con pacing; llega un plugin para crear, gestionar y analizar campañas hablando en lenguaje natural desde ChatGPT o Codex; y anuncian un modelo de optimización que tendrá en cuenta también las conversiones view-through. El detalle que más cambia el trabajo de un ecommerce está enterrado en la lista: los resultados de shopping dentro de la respuesta se alimentan de feeds de producto que la marca tiene que enviar, según el analista Juozas Kaziukėnas. O sea que aparecer ahí deja de depender solo de que el modelo te interprete bien y pasa a depender de un fichero, como en Merchant Center. Nada de esto está confirmado país por país para España más allá de lo que ya se sabía.
Mil millones de run rate en menos de 200 días
La cifra la da OpenAI en su propio anuncio y no admite mucha interpretación: "In less than 200 days after launch, ChatGPT Ads has reached $1 billion in annualized revenue run rate". Habla también de decenas de miles de anunciantes y de disponibilidad en más de 40 países a través de su equipo de Ads Solutions y de agencias y partners tecnológicos, ya más de cincuenta entre socios de tecnología y de medición.
Para situar la velocidad conviene mirar el calendario. La prueba arrancó en Estados Unidos el 9 de febrero de 2026, el Ads Manager apareció en mayo (que es cuando la plataforma se abrió a pymes), los anuncios llegaron a España y a otros 30 mercados europeos el 24 de agosto, y una semana después, el 31, se abrió el autoservicio. De un test en un país a mil millones de run rate en poco más de seis meses.
Ojo con lo que no dice el anuncio, que es tanto como lo que dice. Run rate anualizado significa proyectar a doce meses lo que se factura ahora, así que no es facturación cerrada; OpenAI no publica ingresos mensuales, ni CPCs, ni cuántos anunciantes hay en España, ni inversión mínima. Los dos resultados que enseña son ejemplos suyos sin auditar: un anunciante de ecommerce con 3x de retorno sobre la inversión publicitaria en 28 días y un partner tecnológico que dice que más del 80% del tráfico que llega desde los anuncios son clientes nuevos.
Qué se puede comprar ya desde España
Hasta el 30 de agosto, comprar en los mercados europeos abiertos una semana antes exigía pasar por el equipo de OpenAI, por una agencia o por un partner. Desde el 31, cualquier anunciante monta la campaña él mismo en el Ads Manager. Es el mismo salto que dio Google Ads hace veinte años, comprimido en seis meses.
La plataforma que describe OpenAI ya no es un experimento. Según su anuncio, "CPC and outcome-optimized bidding now account for the majority of campaigns, while Pixel and Conversions API have become important foundations for measurement and optimization". O sea, puja por clic y puja optimizada a resultado, píxel propio y API de conversiones para medir servidor a servidor. Y por encima de eso, feeds de producto y segmentación por plataforma y geografía. Las audiencias personalizadas también están en la plataforma, aunque, como vas a ver ahora, en Europa no te sirven de mucho.
Los anuncios solo se muestran a usuarios de los planes Free y Go: Plus, Pro, Business, Enterprise y Edu no llevan publicidad, tampoco las cuentas identificadas como de menores de 18 años ni los chats temporales, y durante la prueba no aparecen en el navegador ChatGPT Atlas. Quien esté en el plan gratuito y no quiera verlos puede pasarse a una modalidad sin anuncios con menos mensajes al día y menos herramientas. El inventario, en todo caso, es enorme: OpenAI sitúa en más de mil millones los usuarios activos semanales del producto.
Y ojo con las categorías, que aquí hay letra pequeña que cambia el plan a bastante gente. Durante el periodo de prueba solo entran verticales de consumo (hogar y estilo de vida, servicios locales, viajes y experiencias, productos digitales y formación), y el resto está vetado de salida. OpenAI abre la puerta caso por caso a servicios financieros, salud y servicios jurídicos, pero esa excepción es solo para Estados Unidos: sus políticas dicen literalmente que los anuncios de servicios financieros y de salud fuera de EE. UU. están generalmente prohibidos. Si llevas una clínica, una aseguradora o un despacho, España aparece como disponible y aun así no puedes entrar.
Tampoco se colocan anuncios cerca de contenido sensible (salud personal, salud mental, política), y la publicidad política no se permite hoy en ningún mercado.
Anuncios separados de la respuesta, y sin personalizar en el EEE
El formato que se ve hoy es una tarjeta patrocinada debajo del final de la respuesta, etiquetada como anuncio y separada visualmente, con un panel de "About this ad" que explica por qué te lo enseñan y qué recibe el anunciante (estadísticas agregadas de visualizaciones y clics, nunca tus conversaciones).

La afirmación central de OpenAI se repite en el anuncio y en su documentación: "Advertising does not influence the answers ChatGPT provides", y en el centro de ayuda lo desarrolla diciendo que los anuncios corren en sistemas separados del modelo y que los anunciantes no pueden modificar ni reordenar las respuestas. Conviene leerlo con precisión: lo que OpenAI afirma es que la publicidad no influye en las respuestas, y en ningún sitio se pronuncia sobre las citaciones y los enlaces que ChatGPT muestra cuando navega. Tampoco hay forma de comprobarlo desde fuera, porque no existe repositorio público de anuncios ni acceso independiente a los datos del sistema.
Para España hay un matiz importante que no está en el anuncio, sino en el centro de ayuda: los anuncios personalizados no están disponibles de partida en el EEE ni en Suiza. Aquí el sistema se apoya en el contexto de la conversación en curso, más idioma y ubicación general, y no en el historial de chats ni en la memoria. Por el mismo motivo, las audiencias personalizadas no funcionan en campañas dirigidas al EEE ni a Suiza: nada de remarketing ni de subir listas de clientes. Se compra intención del momento, no perfil acumulado.
Mi lectura
Lo que cambia de verdad esta semana no es la cifra, que da titulares, sino que dentro de la misma respuesta ya conviven la citación y el espacio comprado. Llevamos dos años peleando por que ChatGPT mencione a nuestros clientes y ahora, justo debajo de esa mención, hay un hueco que se paga con tarjeta. Pasó igual en Google a partir de 2002; la diferencia es que aquello tardó años y esto ha tardado meses. Si llevas visibilidad en IA para un cliente y no puedes hablarle del lado de pago, vas a negociar en inferioridad frente a quien controle los dos.
Dicho esto, no tengas prisa. Lo sensato ahora es mirar antes de gastar: comprueba si tus consultas de categoría disparan anuncios, con qué competidores y en qué formato, y monta una línea base del tráfico que ya te llega de chatgpt.com antes de meter un euro (o mejor, tira de MCP y pídele a tu agente favorito que te monte ese seguimiento y te avise cuando aparezca un anunciante nuevo en tus consultas). Y revisa a quién dejas entrar: OpenAI valida con un rastreador propio, OAI-AdsBot, las páginas que se envían como anuncio, así que si tu WAF o tu robots.txt bloquean a sus bots vas a tener problemas con la campaña, y probablemente ya te estén dejando fuera de las citaciones.
Que en el EEE no se puedan personalizar los anuncios juega a favor de quien tiene el contenido trabajado, porque lo que se compra es el contexto de la conversación: si la respuesta habla de ti, la tarjeta de al lado compite en desventaja. Ya sabes cómo va esto, la parte cara siempre acaba llegando; lo barato es estar en la respuesta, y ese sigue siendo el terreno del SEO para IA, donde lo que te hace citable es aportar algo que no esté en los demás, el viejo information gain de siempre.